.:: Biografía ::.
Biólogo educador, compositor y político, nació en Cutervo el 24 de Mayo de 1907, sus padres fueron Reinaldo Vílchez Ríos y Raquel Murga Castro, sus estudios primarios lo realizó en el Centro Educativo 1011 (hoy C.E. 10236) de Cutervo, aún estando muy joven desempeñó la docencia en la Escuela Elemental de Callayuc (1924).Sus estudios secundarios lo realizó en el colegio “San Juan” de la provincia de Chota.
Encabezó la oposición al gobierno del presidente Sánchez Cerro, razón política que le obliga a huir de la represión hacia la ciudad de Arequipa donde estudió en la facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa, donde optó el grado de Bachiller en Ciencias Biológicas y su Licenciatura la realiza en la Universidad Mayor de San Marcos; Estudió Administración en la Universidad de Míchigan (EEUU). y Obtuvo el Titulo de Profesor Normalista en el Instituto Pedagógico Nacional de Varones de Lima.
Fue un defensor pionero de la naturaleza en tiempos en que muy pocas voces se alzaban para criticar su galopante destrucción, En 1947, siendo profesor del Colegio Nacional “Toribio Casanova”, amante de la naturaleza, realizó una excursión con sus alumnos hacia el distrito de San Andrés, donde exploraron las maravillosas Cuevas de San Andrés habitadas por miles de aves nocturnas llamadas guaycharos.
En 1950, fundó en Lima la Federación cultural de Cutervo. En 1956 fue electo Diputado Nacional por Cajamarca, y desde el Congreso entre otras obras visionarias promovió y logró en 1961, la creación de la primera área protegida del Perú , esta fue el Parque Nacional de Cutervo, en el Departamento de Cajamarca, motivo por el cual se puede considerar como el padre del Sistema Nacional de Áreas protegidas en el Perú. El parque buscaba proteger entre otros ecosistemas, la cueva habitada por guacharos que él mismo descubriera.
Asiduo colaborador del diario el Comercio de Lima desde el 1930. su publicación mas importante es "Parques Nacionales del Perú" (1968). En mérito a su infatigable labor por la conservación de la naturaleza y el uso razonable de los recursos de flora y fauna, suelos, aguas y paisajes y belleza natural el gobierno peruano le otorgó la Orden del Sol en grado de comendador en 1966.
En 1968, se desempeñó como catedrático de la U.N. “Faustino Sánchez Carrión” de Huacho. Salomón Vílchez también hizo obra como miembro honorario del Colegio de Biólogos del Perú y de la Sociedad Geográfica de Lima, habiendo sido presidente y fundador del Centro Espeológico del Perú en el año de 1978, se le considera el primer Espeólogo Peruano.
En 1982, se desempeñó como Presidente del Primer Congreso de Historia, Geografía, Arqueología y Espeleología de Cutervo. Organizado por motivos de las Bodas de Oro del C.N. Toribio Casanova de Cutervo En 1984 - 1985 fue alcalde de Cutervo.
En 1986 La Municipalidad Provincial de Cutervo, se le concede la “ Medalla Cívica de la Ciudad” Diploma de Honor. En Lima la Municipalidad Magdalena del Mar, lo declara como Personaje Ilustre.
En 1989 se le condecoró con el premio Barbara D´ckile, la Municipalidad de Miraflores le otorga diploma y medalla.
En 1989, la “Avanzada Cutervina” de Chiclayo le concedió la “Medalla de Oro y Pergamino Conmemorativo En 1993 la Municipalidad Provincial de Cutervo lo declara hijo predilecto de Cutervo en ese mismo año , la municipalidad de Miraflores – Lima otorga la condecoración “HOMENAJE A LOS PIONEROS” El 24 de noviembre de 1993 en Lima , partió a la eternidad con merecida gloria a la edad de 86 años.
.:: Crónicas ::.
» El Palo Solo
Pocos recuerdos infantiles sembraron en mí espíritu raigambres más profundas como el de aquel domingo en la Estancia de La Succha. Todos habían ido por la mañana al pueblo de Cutervo dejándonos con mi madre en el campo solitario. El camino subía por la raída del cerro en un trazo quebrado, entre los matorrales, hasta alcanzar el dorso de la colina en el lugar denominado "El Palo Solo".
Allí, los que iban agitaban su sombrero en despedida. Y allí asomarían al retorno saludando con silbidos y señales expresivas.
El nombre de Palo Solo que se le daba a este punto se debía al árbol solitario que, perfilando en el cielo su tronco retorcido y su follaje abierto, era para nosotros como un personaje anímico y amigo. Aunque a parte habían árboles mayores ninguno tenía la personalidad y simpatía de este solitario centinela en el término visible del camino.
De repente, cuando nadie lo esperaba, avistamos a un hombre descargando golpes de hacha sobre el árbol querido, irrumpimos en gritos de protesta...nuestras voces no llegaron, llamando a nuestros perros subimos presurosos, me adelanté bastante, mas al ganar la altura, tan solo alcancé a ver al árbol indefenso que caía.
Eché los perros sobre el irresponsable y le disparé con mi escopeta de dos cañones, sin lograr alcanzarlo. El hombre, ante lo inesperado del ataque huyó aprisa, cogiendo apenas su poncho que estaba en una piedra. Su intento de hacer carbón con este leño quedó Frustrado; pero el daño irreparable estaba hecho cual el asesinato de un ser querido. Y los campos de La Succha como nuestros corazones quedaron entristecidas por la trágica desaparición del Palo Solo.
.:: Hachas y ruego: los Rosos ::.
Transcurrieron los años y los hechos. Y tras larga ausencia volví al terruño. Y, en una frígida mañana de llovizna salimos de Cutervo con mis alumnos rumbo a los bosques de San Andrés.
Nuestro objetivo era dar con una enigmática caverna que inquietaba al supersticioso campesinado de la región. Pasando la Villa de Sócota, en la cuesta de Mangalpa y La Chira, grandes troncos medio quemados yacían a manera de cercos, en tanto otros restos carbonizados estaban dispersos en los potreros, testigos de la acción devastadora del hombre que con el hacha los había derribado para formar un "roso" y acabarlos con el fuego. Efectivamente, más allá, grandes llamaradas y una columna de humo consumaban la destrucción de un bosque.
.:: El Ave de Pucarilla::.
Prosiguiendo el camino ascendente culminamos la altura entrando en un boscaje denso envuelto en una gasa de neblina. Extraño ambiente cuya quietud se matizaba a veces con el canto de las aves silvestres o con el rumor de los arrieros y sus acémilas que nos cruzaban en las curvas del camino. Tramontando este paso y bajando un poco al otro lado se despejaba la neblina y quedó a la vista un excelso panorama, el valle de San Andrés cubierto totalmente de verde, quedando en la parte alta los cerros de la Cordillera de Tarros con una densa formación de bosques. Las palmeras sobresalían del conjunto a manera de blancos cirios rematados en vistosos penachos. Y los helechos arbóreos querían destacar en esta lujuriante competencia de árboles, arbustos, epífitas, orquídeas, lianas y herbazales, líquenes y musgos.
* Imágenes Conseguidas en La Internet






















